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27 de noviembre de 2013

¿Gastas 1.800 euros al año en seguros?


Si es así estás en la media española, ya que el gasto medio anual de un hogar tipo en España se sitúa en alrededor de 1.800 euros, una cifra que, según se señala en el estudio  elaborado por Analistas Financieros Internacionales (AFI) para FUNDACIÓN MAPFRE, se sitúa por debajo del nivel óptimo (4.800 euros anuales), ya que los españoles deberíamos intensificar las coberturas que tenemos contratadas en seguros personales, de Vida y de Salud.
Asimismo, el informe destaca que el seguro ayudará a la sostenibilidad del sistema público de pensiones, a través de fórmulas complementarias, como ya lo hace en otros países de nuestro entorno. En este sentido, el estudio  recoge que todavía queda mucho camino por recorrer, ya que, por ejemplo en el Reino Unido los seguros y planes de pensiones alcanzan el 150 por ciento del PIB y la mitad del ahorro financiero, mientras que en España sólo ascienden al 22 por ciento del PIB y representan la octava parte del ahorro financiero del país.
En este estudio se concluye también que el seguro juega un papel cada vez más importante en la economía, como generador de empleo y riqueza, y cumple también una función preventiva en el mundo moderno.

El peso del sector asegurador en la economía española es creciente, no sólo por su papel como inversor institucional y su aportación al desarrollo económico, sino también porque proporciona en nuestro país alrededor de 350.000 puestos de trabajo. La industria aseguradora emplea directamente 48.000 trabajadores y genera 150.000 puestos de trabajo de forma indirecta (red comercial, talleres, clínicas, etc), a los que se unen otros 156.000 puestos que se mantienen gracias al consumo y a las necesidades que tienen los sectores relacionados con la industria aseguradora.
El empleo no es la única contribución del seguro al crecimiento económico español, ya que el sector aporta más de 7.963 millones de euros a las arcas públicas (en concepto de cotizaciones a la Seguridad Social, IRPF, impuesto de sociedades e impuesto sobre las primas de seguros). Esta cifra se sitúa a medio camino entre la recaudación que el Estado ingresa por impuestos especiales del tabaco, que se cifra en alrededor de 7.100 millones de euros, y la correspondiente al impuesto sobre hidrocarburos, que está presupuestado para este año en 10.362 millones de euros.  


18 de noviembre de 2013

4 afirmaciones a debate sobre las pensiones públicas


Ante las actuales discusiones entorno a la supuesta inviabilidad del sistema de pensiones públicas se están realizando una serie de afirmaciones que Vincenç Navarro considera erróneas, por lo que analiza y rebate. Entre ellas están las siguientes declaraciones:
1. El hecho de que la esperanza de vida de los españoles haya crecido seis años en los últimos treinta años quiere decir que las personas ancianas viven seis años más. Esto no es así. 
En España, la mortalidad infantil ha estado bajando mucho (lo cual ha estado ocurriendo también en la mayoría de países de la Unión Europea) y con ello la esperanza de vida (que es el promedio de años de vida que el ciudadano medio vivirá) ha subido. Pero el aumento de la esperanza de vida no repercute automáticamente en el mismo aumento de años de vida de los ancianos.
2. Como consecuencia de que las personas vivan más años, existe la necesidad de que también trabajen más años. Si viven seis años más, deberían trabajar seis años más. 
Este supuesto ignora la enorme variabilidad en las tasas de mortalidad que existe en España entre las personas pertenecientes a distintas clases sociales. Hacer una propuesta “igual para todos” sin tener en cuenta la enorme desigualdad de condiciones de vida y muerte debería ser rechazado por inmoral y antidemocrático.
3. A mayores años de vida  adicionales de la población, mayor es su capacidad y obligación de trabajar. 
Esta observación, derivada de la anterior, continúa ignorando que no solo la esperanza de vida varía mucho según la clase social, sino también su calidad de vida. La calidad de vida de los años añadidos a la longevidad de una persona jubilada varía también de una manera muy evidente y clara según el tipo de trabajo y empleo (y, por lo tanto, de clase social del individuo) que ha tenido durante su vida laboral.
4. El mayor problema que determina la necesidad de reformar el sistema de pensiones es el demográfico. A más gente anciana que vive más años y menos gente joven, mayor será el problema de la financiación. Esto no es así, pues se ignoran muchas realidades. 
En los sistemas de financiación a base de contribuciones sobre el trabajo (las cotizaciones sociales), el escenario no consiste en jóvenes versus ancianos, sino en trabajadores versus pensionistas. E incluso más importante es la cantidad de la aportación, que depende del salario y de la productividad.

Resumimos el artículo realizado por Vicenç Navarro. Catedrático de Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra y Profesor de Public Policy. The Johns Hopkins University.
Aconsejamos la lectura del artículo completo en la columna del digital Público